CANONIZACIÓN DEL PADRE DAMIÁN

http://www.padredamian.com/

lema

El   11 de octubre tuvo lugar en Roma la Canonización del Padre Damián de Molokai, el Apóstol de los leprosos, lo cual nos llenó de satisfacción a todos los que de una u otra manera formamos parte de la familia de los Sagrados Corazones.

     José de Veuster (su nombre de pila) nació el 3 de enero de 1.840 en Tremeloo (Bélgica) y murió el 15 de abril de 1.889 en la isla de Molokai (Hawai).

     Damián de Molokai nació el 2 de febrero de 1.859 (fecha de su toma de hábitos de los Sagrados Corazones) y no morirá jamás, porque “quien permanece en nuestro recuerdo sigue vivo entre nosotros”.

     Su infancia y juventud se desarrollaron en el seno de una familia humilde y de profundas convicciones cristianas. Ya de pequeñito “apuntaba maneras”: siendo apenas un crío de 8 años desapareció un día sin decir nada dando un susto de muerte a sus padres. Había ido al bosque con su hermana para “dedicarse a la oración”. (¿De qué me suena este episodio…?). Con 19 años y una vocación decidida entra a formar parte de la congregación de los Sagrados Corazones de Lovaina. Como rasgo principal de su carácter yo destacaría su fortaleza, tanto física como espiritual. La conjunción de ambas hicieron que el Padre Damián tomara la determinación de entregar su vida por los leprosos de Molokai, la isla maldita, escogida por el gobierno de la época para abandonar a su suerte a los infectados por la lepra, entonces enfermedad contagiosa por excelencia.

     El Padre Damián llegó a la isla como misionero previa petición a sus superiores y se enfrentó por primera vez cara a cara con la lepra a la edad de 33 años. (¿Esta cifra…?). Allí fue un poco de todo: albañil, carpintero, médico, maestro y, sobre todo… sacerdote. Incomprendido y hasta perseguido por algunos sectores oficiales de Honolulu (¡qué coincidencia!) desarrolló una labor pastoral y humanitaria calificada por el propio Gandhi como auténtica heroicidad. Su amor a Dios y al prójimo le llevó hasta el extremo de aceptar con resignación e incluso con orgullo lo que sabía que era inevitable, lo que tarde o temprano habría de llegar… Un día, tras una de sus agotadoras jornadas, fue consciente de su contagio: al introducir involuntariamente sus pies en un barreño con agua hirviendo no sintió absolutamente nada ante la atónita mirada de los que con él se encontraban. Esa ausencia total de sensibilidad era signo inequívoco de la aparición de la lepra. Uno o dos días después, en una de sus homilías se dirigió a los fieles con la expresión “Nosotros los leprosos…” conmocionando con sus palabras a todos los asistentes a la celebración. Pero todavía le quedaban fuerzas y tiempo al Padre Damián para continuar con su labor reconstruyendo casas, reparando la iglesia, predicando, oficiando, curando a sus leprosos, dignificando su enfermedad, consolando a los desheredados… Pasados unos años, ya en el lecho de muerte afirmaría: “Me siento orgulloso de morir hijo de los Sagrados Corazones”.

     Habiendo recibido cristiana sepultura en La Isla su cuerpo fue trasladado a Lovaina (Bélgica) el 3 de mayo de 1.936, entrando por el puerto de Amberes donde fue recibido por una multitud de personas y diferentes autoridades tanto políticas como religiosas, encabezadas por el propio rey Leopoldo III.  

     Cuando en 1.959 Hawai llegó a ser el estado número 50 de la Unión Americana, el pueblo hawaiano escogió a Damián para que su estatua les representara en el Capitolio de Washington.

     Personajes como la Madre Teresa de Calcuta abogaron por la Beatificación de nuestro héroe, hecho que tuvo lugar en 1.995 siendo Papa Juan Pablo II.

     En el año 2.005 en Bélgica se hizo una encuesta nacional de  la que salió elegido el Padre Damián como “el belga más grande de todos los tiempos”.

     El objetivo de esta semblanza del Padre Damián no es otro que resaltar el ejemplo de solidaridad que supone para todos nosotros la figura de este sacerdote belga que CONTEMPLÓ, VIVIÓ Y ANUNCIÓ el amor de Dios, haciendo suyo el carisma de su querida congregación.

          El   domingo 11 de octubre   decenas de jóvenes, profesores, hermanas y hermanos de los dos colegios (Sagrados Corazones y La Paz) estuvieron en Roma , y los que por un motivo u otro  pudimos ir nos reunimos para vivir juntos este gran acontecimiento que se retransmitió en directo por La 2 de TVE a las diez de la mañana. La Congregación de los Sagrados Corazones y la Comunidad Educativa os invitamos a disfrutar de este momento en el comedor del colegio, donde instalamos una pantalla para poder seguir la Canonización por televisión y a la vez compartir un rico chocolate. Una vez más abrimos nuestras puertas a todo el que nos quiso acompañar, acordándonos de una manera especial de las familias, los antiguos alumnos, nuestros hermanos de La Paz y todos los devotos de Damián.

     Desde Torrelavega un abrazo muy especial para todos los “Damianes” y “Damianas” que gracias a su labor con los “leprosos” del siglo XXI hacen a uno congraciarse con el género humano.

Fernando del Río Ruiz de la Prada.

(Profesor del colegio Sagrados Corazones de Torrelavega

y miembro del Equipo de Pastoral).

 

 

 

Como ya sabréis, este año, concretamente el día 11 de octubre, será canonizado en Roma el Padre Damián. Nuestra intención es asistir. Espereamos veros allí. (os podéis mantener informados en la sección que hemos abierto en el blog de pastoral sobre la canonización del Padre Damián)

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: